Sentada y tomando un café me pregunto…
“Cuando llegara?”
No separo la vista de la ventana, en cualquier momento pasara y sonreiré.
Poco a poco, hora por hora, los clientes de la cafetería van y vienen, escucho el murmuro de
Las meseras diciendo:
“Pobrecita la dejaron plantada” o “debe querer llorar”.
Nada de eso sucede, bueno, no la segunda opción. 3 tazas de café de crema irlandesa, uno de los mejores que eh probado; llevo largo tiempo aquí, días, horas y aun nada.
Una de la meseras, la intriga, se acerca con curiosidad, curiosidad de saber lo que sucede y contarlo a cuanta persona se le atraviese.
- Disculpe, ya cerraremos, espera a alguien?
- Algo así, me retiro, gracias por el café.
Dejo el dinero en la mesa y me retiro, ah sido un largo dia…
Otro amanecer ah llegado, un baño y un pequeño desayuno antes de salir.
La cafetería esta un poco llena de rostros conocidos, la intriga se acerca…
-Lo de siempre por favor.
Fue todo lo que dije.
Ella muda se quedo, media vuelta dios y a la cocina se dirijo. A los 10 minutos regresa y deja el café con un “disfrute su café” y dejando un rostro molesto se retira.
Las emociones entran y salen, observo de reojo y muchos murmuran apuntando sus miradas hacia mi, creo que aun no se acostumbran a verme diario en la misma mesa viendo por la ventana, observando a las personas pasar, serias, enojadas, felices, tristes, altas y bajas, delgados y obesos, blancos y morenos, con cabelleras lacias, rizadas, onduladas y otras mas extrañas, pasan miles de cosas diario, todas diferentes, pero lo que espero sigue sin pasar. A mi lado se encuentran la curiosidad y la pereza, se escucha claramente lo que dicen:
-Me pregunto a quien espera
Se interroga la curiosidad.
- Talvez a nadie, solo se siente cansada y tiene flojera de prepararse cientos de cafés.
Concluye la pereza rascándose la cabeza.
- No lo creo, si se fijan no separa la vista de la ventana, ni tampoco volteo a ver a la mesera.
Se escucha una tercera voz, la observación.
- Quizás espera a su príncipe azul, llegando con un ramo de rosas y un enorme peluche diciéndole cuanto la ama.
Dice la fantasía con alegría y emoción.
- Deja de fantasear! Se realista no todo es alegría y perfección, se inteligente, si fuera verdad siempre estaría con ropas de gala, o talvez estaría llorando por la decepción, lleva demasiado tiempo viniendo diario a esta cafetería y nunca ah venido alguien a sentarse con ella.
Replico el coraje con dureza y firmeza, que hizo que la fantasía soltara lagrimas.
- Ignóralo, solo esta furioso por una experiencia personal, no llores imitando la soledad, nadie puede vivir sin la fantasía, es buena y hasta crea imaginación.
Dice el consuelo mientras abraza a la fantasía. Mientras tanto la valentía se acerca algo nerviosa pero con mucha seguridad.
- Disculpa peor me entra la curiosidad de saber porque no despegas la mirada de la ventana y siempre estas aquí, no te estoy corriendo o algo así, solo es curiosidad.
Trago saliva, sin despegar la mirada de la ventana respondió:
- Solo espero a alguien.
La valentía quedo algo paralizada, dio media vuelta y se fue.
La soledad, era notorio que no despegaba su vista de mi, mientras tanto la sensibilidad hablaba con la timidez, de seguro se preguntan el porque estoy aquí, que no tengo vida ooh algo asi, esto es solo un sueño, cuando duermo aquí, despierto en la realidad, donde se sufre, pero se vive.
Timidez tiene notoria curiosidad a venir a preguntarme alguna de todas esas cuestiones, pero solo observa desde lejos.
Entra el amor, acompañado de la locura, al parecer el primero es ciego, trae bastón y un vendaje en los ojos.
El amor se detiene, susurra algo a la locura y ambos se me acercan.
- A quien esperas?
Pregunta el amor, volteo a verlo con ojos de sorpresa, como siendo ciego sabe quien soy y que espero a alguien?, si para empezar nunca los había visto
- ah…
- Soy ciego de ojos, peor no de mente, alma y corazón.
Vuelvo la mirada hacia la ventana.
- Felicidad.
Es lo único que digo, el amor se sienta, locura se queda a su lado con un rostro alegre.
- Ya veo, supongo que tienes bastante tiempo esperando.
- Algo así.
Lo observo, reina el silencio, pero inunda la paz.
- Voltea.
Una pequeña sonrisa se forma en mis labios, me levanto de la mesa. Observo al amor, era algo viejo, pero mostraba felicidad y paz, una pequeña risa dejo escapar.
- Sabes tienes suerte, no dejes que la felicidad se te escape, no ignores las demás emociones, porque todas ellas te ayudan a encontrar y formar la felicidad.
Vaya sabiduría del amor, apuesto que creíste que voltee a la ventana, no, observo dentro de la cafetería, todos me miraban y sonreían, vaya ilusa que fui, la felicidad no existe si uno no la crea.
- Gracias.
Que irónico, un ciego eliminando mi ceguera, me ayudo a ver.
by: Alejandra Rios 2010'
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